Vehículos eléctricos, España vs Noruega

Los expertos en movilidad urgen al gobierno español a tomar medidas que faciliten la adaptación y adquisición de vehículos eléctricos para cumplir con el acuerdo mundial firmado en la Cumbre de París el pasado diciembre, que tiene com objetivo reducir drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero a partir del año 2020.


A pesar de que la venta de coches de combustión alternativa en 2015 creció un 200% en relación al año 2014, el porcentaje se traduce en una cifra de algo más de 2.000 unidades, alcanzando tan solo un 7% de la cuota de mercado de vehículos eléctricos en Noruega, que ya excede la cuota de vehículos convencionales. El país nórdico, líder europeo en iniciativas para el desarrollo sostenible, comercializó 26.000 unidades de transporte durante el año pasado, cumpliendo un objetivo estimado para el año 2020. Los descuentos e incentivos ofrecidos a los conductores noruegos son la clave del éxito.


Una de las medidas que presenta España para el año en curso es el reemplazo del Plan PIVE por el Plan MOVEA, que consiste en una ayuda de hasta 5.500 euros por la adquisición de un coche poco contaminante. Además, las empresas privadas dedicadas a la compraventa de vehículos presentan servicios cada vez más competitivos, ofreciendo la posibilidad de tasar un coche gratis y alcanzar así el precio máximo de venta.


La combinación del plan MOVEA y la venta de un coche de segunda mano hace que la adquisición de un utilitario ecológico resulte más asequible que comprar un coche convencional. No obstante, la falta de información sobre el coste, consumo y funcionamiento de los coches de combustibles alternativos, la tendencia de precios bajos que sigue el petróleo desde el 2014 y la escasez de infraestructuras que faciliten el uso de vehículos eléctricos son los principales problemas de adaptación en nuestro país.


Durante esta primera fase de expansión del vehículo de combustión alternativa, otra de las más duras barreras que ha encontrado la industria del automóvil a nivel mundial es el nuevo síndrome “range anxiety” (miedo a quedarse tirado en medio de un trayecto largo).


La solución de Noruega se ha presentado en forma de incentivos que van mucho más allá que un descuento por la compra de un coche poco contaminante. Las ventajas no se acaban tras la adquisición de este tipo de vehículos, más económicos y exentos de IVA en el país de los fiordos. Los conductores con las manos al volante de un coche poco contaminante se benefician también de: libre acceso a carriles bus/VAO; peaje, ferry y aparcamiento gratuitos; menos impuestos de circulación y la red de carga libre de costes más completa de toda Europa.


Publicado en Curiosidades por Alfonso Sachettini | 7 de Marzo, 2016 (12:00H)

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